La Cuaresma , según los cristianos, es el tiempo litúrgico de conversión que marca la Iglesia , para prepararnos a la Gran fiesta de la Pascua, Jueves Santo. La Cuaresma comienza, el Miércoles de Ceniza, hoy,  un día después de que acabe el Carnaval.

Aunque es una palabra en su origen religiosa, los que no sois creyentes, por favor, continuad leyendo. En la vida se producen aprendizajes a cada paso que damos.

Recuerdo el Miércoles de Ceniza, cuando de niña, en mi Colegio de Las Esclavas, escribíamos nuestros “pecados” en un papel, los quemábamos y esa cenizas nos la imponía el sacerdote en la frente después de la Eucaristía. Recuerdo, como ese acto de escribir y quemar, era mágico para mi. Un ritual, donde el comportamiento que yo había decidido que no era correcto, al quemarse , se iba y me daba la oportunidad de empezar de nuevo, de hacerlo bien, de otra manera, la que me hiciera sentirme satisfecha. Estoy segura que muchas de mis compañeras y personas que hayan vivido este ritual en la infancia podrán hacer otra lectura, otra interpretación y tendrán otras enseñanzas. Esta es la vida. Todos antes los mismos acontecimientos, antes los mismos estímulos vemos realidades diferentes.

 

Permitirme que continúe .

Quizás algunos creímos que desde el punto de vista Católico, todos los seres humanos somos solo pecadores. Y no es así. En el interior de cada uno de nosotros, existe potencialmente un Dios. Cada uno lo llamara como quiera, Dios,  Buda, Paz, esencia….y le pondrá los matices y definiciones, que desee.

Así,  “el pecado”, “errar”, “equivocarse”, …. se presenta como una estrategia para llegar a esa divinidad. A ese, mejor hacer las cosas.  El pecado desarrolla el aspecto  psíquico de la persona y el pecado es inevitable. Lo importante es reconocer que los hemos cometido, darnos cuenta del error…..para llegar a la transformación. El pecado es algo evolutivo y no de castigo.

Que importante es esto para criar a nuestros hijos, no castigarlos, sino hacerlos conscientes y responsables.

Necesitamos transformar la mente a una conciencia de totalidad.  No somos yo y la vida. No existimos de forma separada, sino que generamos espacios comunes. Esta conciencia de totalidad se aprende a través de nuestras  caídas (pecados), es una necesidad para el ser humano, para conseguir armonía interna con la vida. Para aprender a abrazar la vida, a disfrutar de los cosas sencillas, y a admirar con inocencia lo que la vida nos trae cada día.

En el alma  de cada uno de nosotros reside un Dios “Interior” ….que es el SER interior que evoluciona.  Con nuestras  experiencias, cada día nuevas, vamos generando nuevas neuronas, nuevos mapas mentales, y nuestro YO evoluciona, se desarrolla, y crece.

Mi SER interior tiene una semilla de lo Divino (que no quieres llamarle Dios, llámalo, esencia, llámalo prosperidad, llámalo como quieras, ponle un nombre!). Es muy importante cuidar de nuestra alma, donde habita el Ser interior .  Y ese SER que llevas dentro te ayuda a evolucionar hacia lo que tú quieres SER. Hacia la persona que quieres convertirte: Mi reto en estos días, ternura y mucho amor para mi, si para mi. Por fin he aprendido, por fin!!! que cuanto más me quiero, mas me cuido, mas me permito, mas disfruto……mas de TODO ESTO me llega de todos y de la vida. Todo empieza y termina en mí, en mi interior, en mi silencio,  en mi interpretación, en mis pensamientos, en mis emociones.

Porque soy yo la responsable de mi vida, yo cojo el volante y voy donde quiero y como quiero.

Y cuando tengo miedo, inseguridad, desconfianza… Cierro los ojos y me abrazo a mi Ser Interior, que es la representación de lo Divino. Y no es la mente, ni los juicios que hago sobre mí, o sobre los otros. Ni los pensamientos negativos que me vienen a la cabeza. Ni una doctrina.

Mi SER INTERIOR, es mi mejor versión, esa que está intacta, como cuando nací, llena de inocencia, de sabiduría, de intuición.  Mi ser interior no es una persona física.

El Ser Interior es lo que nos hace a todos cuidarnos, es la fuente que nos mueve a “Dios”,  es conciencia, es un movimiento interno. Es el Centro de la Práctica Espiritual, que nos mueve a: la comprensión, a la armonía, al amor, a la amistad, al silencio, al perdón…..hacia lo divino, hacia un estado de no separación….por eso generamos puentes entre el alma y lo divino…al Ser Interior. Es nuestro guía, la llamo mi sabia interior. Con intuición, en silencio, con generosidad, puedes oírla , prueba a tener momentos de quietud.

Con esa intuición, con esa conciencia….vamos quitando obstáculos porque aspiramos a lo divino. Esto significa respeto total a lo que todo el mundo ES….ACEPTAR AL OTRO TAL COMO ES.

Saber que me puedo equivocar y que puedo aprender de mis caídas, de mis “pecados”. Porque si, en nuestra vida puede haber muchos obstáculos: juicios, apegos, conceptos, errores , ego, etc y  cayendo en ellos, teniendo caídas, teniendo “pecados”, podemos darnos cuenta que los tenemos. Y aceptarlos como parte de nosotros para que la semilla de lo Divino se haga mas abierta y expansiva y así curar estas caídas.

EL TRABAJO MAS BONITO ES LA CONCIENCIA Y DARSE CUENTA……Y DESPERTAR….ES TENER ILUSIÓN por construir la vida que quieres.

 

 

Mis aprendizajes en mi formación como Profesora de Yoga.

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